Ponemos nombre a los posos del vino


Corcho con tártaros


¡¡Posos en el vino!!

No es raro que al servir una botella de buen vino encontremos en el fondo una pequeña cantidad de posos. Esto puede llevarnos a pensar que ese vino está “picado” por el paso del tiempo o que nunca fue de buena calidad, ¡craso error! Para evitar la aparición de estos posos, en las bodegas se llevan a cabo procesos de clarificación y filtración que, si se pierde la prudencia en su práctica, pueden llevar a perder buena parte de la expresividad y personalidad de un buen vino. Es por esto que no debe preocuparnos que como resultado de la evolución del vino se formen sedimentos en el fondo de las botellas.

¿De qué están compuestos los posos del vino?

También reciben el nombre de “Tártaros del vino”. El vino es un producto vivo que evoluciona en función de su materia prima y el proceso de elaboración que reciba. Su acidez viene dada por los distintos componentes de la uva: ácido málico, cítrico y tartárico y otros ácidos producto de la fermentación: succínico, láctico y acético. De todos, el más abundante en el vino es el ácido tartárico, que aporta aromas de fruta madura y sabores frescos. Este ácido cristaliza y se posa en forma de sales (tartrato cálcico o bitartrato potásico) ofreciendo al vino algo de turbidez, pero sin perjudicar su calidad.
Generalmente, estos posos los encontramos en los vinos tintos, pues en los blancos, aunque en el proceso de fermentación también se crean, el rechazo del consumidor es mayor y las bodegas se esfuerzan más en intentar que estos compuestos no pasen al embotellado.

Cómo disfrutar de un vino con posos

Como hemos dicho anteriormente, el hecho de que un vino tenga “tártaros” en el fondo de la botella, no tiene porqué hacernos perder la oportunidad de disfrutarlo. Sólo hemos de tener algunas precauciones a la hora de servirlo.
En primer lugar, debemos tener presente que lo que ha de moverse al descorchar una botella es el descorchador. La botella debe estar con el mayor reposo posible, sin agitaciones ni movimientos bruscos unas horas antes de su servicio.
Si a pesar de estas obvias precauciones, se observan a simple vista los posos en la botella, lo mejor es decantarlo lentamente en una jarra o recipiente transparente hasta que veamos aparecer los primeros “tártaros”.
Estas maniobras siempre es recomendable efectuarlas junto a buenos amigos, el éxito del trasiego estará así garantizado.




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