Comida tradicional y saludable


Vídeo de Fabes con Vieiras de Conservas Laurel


Cuchara a contrarreloj

La prisa y la alimentación

No cabe duda que la comida casera es el modo más sano de alimentarnos, pero la mayoría no podemos emplear todo el tiempo que querríamos en la elaboración de esos platos de cuchara tan tradicionales y que nos retrotraen a las cocinas de nuestras madres o abuelas. Una buena alternativa son las conservas de platos preparados que podemos encontrar en cualquier supermercado. El consumo de platos precocinados no ha dejado de crecer en los últimos años.
Claro está que, si no elegimos bien, nos arriesgamos a que lo que debiera ser una comida saludable, se convierta en un “quitahambres” que nos provoque ardores de estomago, carencias de determinados elementos imprescindibles en nuestra dieta (vitaminas, omega 3, etc) o, en el peor de los casos, aparezcan síntomas de intolerancia a determinados ingredientes “poco naturales” que llevan la mayoría de los alimentos precocinados y en conserva.
Según la Fundación Española del Corazón, el consumo de legumbres en España ha caído un 50% desde 1960. Esta tendencia cambió en 2016, el Año Internacional de las Legumbres de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cuando su ingesta aumentó un 4,4% respecto al año anterior. Esta cifra supone que, de media, cada español consumió en ese año 3,13 kilos de legumbres. Una cantidad que todavía se encuentra lejos de los 7 kilos por año que recomienda la FAO, que equivale a tomar tres raciones semanales de entre 60 y 80 gramos.

Salud en conserva

Cambiemos el concepto de “plato preparado” que todos arrastramos y nos trae recuerdos de digestiones pesadas. Existen conserveras tradicionales que cumplen de sobra con los gustos y necesidades de los gourmets más exigentes. En Asturias, territorio del puchero por excelencia,   hay varias: Conservas Costera, Agromar, Conservas Remo… Pero la que se lleva la palma en calidad y variedad de sus platos es Conservas Laurel. Esta empresa familiar radicada en Avilés,  puede presumir de la calidad de sus productos y de una elaboración artesanal sólo con ingredientes naturales, nada de química ni artificios; además, consiguen hacer malabares para que sus precios sean más que asequibles.
Sería tedioso enumerar cada uno de los ingredientes de sus cocinados, sólo a modo de ejemplo podemos ver que sus Fabes con Pulpo están elaboradas con: Faba asturiana con Indicación Geográfica Protegida (47%), caldo (agua y sal), pulpo (14%), cebolla, aceite de oliva, sidra, pimentón, ajo y sal… y dos ingredientes que no están visados por las autoridades sanitarias, pero que son imprescindibles en cualquier buen plato: dedicación y cariño.
Así, podemos disfrutar también de sus Verdinas con Vieiras, su Fabada Asturiana, sus Fabes con Almejas, su Pote Asturiano… Y si nos trasladamos de la cuchara al tenedor, tenemos un sinfín de platos que, aunque a priori puedan parecer “demasiado intensos” nos van a proporcionar momentos de verdadero placer sin que nuestro estomago nos pase factura: Chorizos mini a la Sidra, Pimientos del Piquillo con Cabrales, Cebollas rellenas de Centollo, Bacalao a la Sidra, Pimientos rellenos de Bacalao en Salsa Asturiana
Conservas Laurel nos ofrece una lista de verdaderos manjares que no para de crecer preocupándose siempre por mantener la calidad y tradición. El único modo de mantenerse vivos en un mercado cada vez más informado y exigente.




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